El Avenc Ample es una de las pocas simas de la zona que no necesita introducción. Su espectacular boca principal y la sala CEG atraen a cientos de espeleólogos a esta cavidad de la Vall d’Ebo.
Participamos en la actividad Chema, Mario, Laura, Raquel, Estela, Marilena y yo (Adrián).
Llegamos a las 9:45 al camino que lleva a la entrada de la cueva, con la sospecha de que el buen tiempo, tras tantas semanas de gracietas de Zeus y Eolo, habría hecho salir a los espeleólogos como los caracoles salen al llover. Y así fue. Una serie de coches aparcados en el camino auguraban lo que Chema confirmaría unos minutos después: se nos habían adelantado.
Cerca de 20 espeleólogos (creo que nunca había visto a tantos juntos) se encontraban ya en la boca del avenc, algunos bajando. Así las cosas, no nos quedó otro remedio (oh no, qué mal) que bajar al Bar l’Entrà para hacer tiempo y ya de paso repostar. Muy bueno el figatell por cierto, gran descubrimiento para un almeriense que ahora se plantea aplicarlo a nuestros chérigans.
A las 12:30 estamos de vuelta en la boca de la cueva. Mario equipa e instala una vía en la boca secundaria de la cavidad mientras Chema hace lo propio con una de las vías que quedaban libres en la boca principal. Bajamos luego por la vía de la boca más estrecha (franqueando un inoportuno arbusto) Laura, Marilena y yo. Estela y Raquel bajan por la boca principal.
Una vez reunidos todos en el fondo del pozo y tras admirar las increíbles vistas, nos decidimos a pasar la famosa gatera que nos separaba de la sala CEG. Para ello tuvimos que esperar (y no poco) a que saliesen todos los compañeros que se encontraban aún dentro (unos 14).
Cuando llegó nuestro momento, fuimos uno a uno contorsionando nuestros cuerpos durante los escasos y eternos metros que dan a parar a una placa metálica que data del 8 de julio de 2001, atornillada a la roca, que nos confirma que estamos entrando a la sala CEG y nos pide respetar lo que vamos a encontrar más adelante. La entrada a la sala consiste en un P7 que tiene una cuerda prácticamente fosilizada ya instalada.
Observamos que presenta un roce importante a mitad de su longitud (la cuerda llega a tocarse fácilmente entre sí si se hace un bucle con ella justo en esa parte). Tras descender por fin a la sala, disfrutamos de sus incontables espeleotemas como niños en una tienda de lo que sea que compren ahora los niños: estalactitas, estalagmitas, banderas, excéntricas, gours…
La sala se encuentra en un estado bastante bueno. Que así siga. Una vez satisfechos, volvemos por donde hemos entrado y comenzamos la ascensión. Subimos ahora por la vía instalada en la boca principal, en este orden: Estela, Raquel, yo, Laura y Mario, desinstalando. Salen de la cueva por la otra boca Marilena y Chema, que desinstala su vía.
A las 18:30 estamos todos ya en la superficie. Saliendo de las vallas de madera que rodean las bocas me llama la atención un pequeño agujero de 50 cm con un spit instalado (a la izquierda de la boca principal, si miramos hacia el camino de tierra) que continúa unos cuantos metros hasta que parece hacer un giro bajo sí mismo y se deja de ver.
No sé si está unido a la boca principal, si acaba ahí mismo o si lleva a la Atlántida (probablemente no). Acaba así la actividad, con un balance positivo: hemos disfrutado de la cueva y estamos todos vivos. Además, Marilena promete comprarse un Stop y apuntarse a más actividades de Espeleo. Dejo constancia aquí para meter presión :)





